martes, 12 de agosto de 2014

para escribir hay que ser cabron

Para escribir hay que ser cabrón, hay que saber decir la verdad y entender que a la mierda sigue sabiendo a mierda no importa cuanto la endulcen. Para mí lo más difícil es comenzar, es sentarme frente a la computadora y enfrentarme a la nada, elegir uno de los veinte millones de temas que rondan mi cabeza y comenzar a teclear en el orden correcto para formar palabras, frases, escenas, historias y darme cuenta de las cientos de opciones que tengo para decir lo mismo y de lo importante que es encontrar la correcta, pasando este punto generalmente tengo media docena de inicios en falso que releo vorazmente una y otra vez encontrando a cada una mas y más errores reales o inventados, después comienza el inevitable ritual de borrar sistemáticamente todo lo que había escrito y volver a la nada. Este ritual es solo uno de tantos: el de la coca con hielo, los cigarros y la botella de whisky junto al teclado, el de la selección musical que va cambiando conforme hago y deshago listas de reproducción, y el de dar vueltas en la silla ojeando revistas y libros que según yo contienen ideas o semillas de ideas que pueden inspirarme. Para cuando llego a este punto generalmente las ganas de escribir ya han desaparecido o estoy demasiado borracho o frustrado como para continuar y paso el resto de al tarde escuchando viejas canciones en vez de escribiendo nuevas. Es por eso que hoy he decidido dejar de hacerme guey y ponerme a escribir, aplastar las nalgas en mi sillita de madera y no levantarme hasta tener algo terminado y hacer de esto la regla en vez de la excepción pero ¿Cómo hacerlo?, ¿Cómo hacerlo? si es tan fácil hacerme de pretextos como: Estoy muy pinche cansado (crudo, enfermo, cachondo, ebrio, pendejo, etc.) tengo mucho trabajo pendiente en la chamba, hay que lavar la ropa, tengo ganas de unas chelas con la banda, mejor voy a ver a mi chica, hace mucho que no juego con el gato, ya van a empezar los Simpson y demás pretextos pendejos y chaquetas que como artista huevón me construyo con una facilidad que envidian mis novelas y cuentos( el fino arte de procastinar). ¿Cómo? La respuesta es haciéndolo, a huevo, en fa, así que como parte de la solución y siguiendo mi afán de complicarme la vida poniéndome en evidencia he decidido hacer un pacto con ustedes, mis pocos pero consistentes lectores del Facebook y comprometerme a continuar con mi blog en cola de lagarto blog spot y publicar una entrada mínimo cada 15 días compartiendo con ustedes mis vivencias dentro de RIP Rapunzel (que está más vivo de lo que parece), mis aventuras como director teatral en los Niños Perdidos, mis avances con la novela, nuevos cuentos o simplemente las experiencias que voy acumulando al ser residente de esta ciudad bajo riesgo de quedar como hocicón y escritor de estados de Facebook (o sea farol) ya que como dije en el principio: ”Para escribir hay que ser cabrón y no es más cabrón el que sabe abrir la boca sino el que sabe cuando cerrarla”. Adrián Gallardo Nada un miércoles 6 de Agosto del 2014 escuchando el “Lust for life” de Iggy Pop a las siete de la tarde bebiendo whisky con hielo y fumando delicados con filtro sueltos que compre en la esquina por que ya no quiero fumar tanto.

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